Las papas son un básico en la cocina, pero muchas veces no las almacenamos correctamente y terminan brotando o echándose a perder antes de tiempo. Para evitarlo, existen algunos trucos simples que usan expertos y que puedes aplicar fácilmente en casa.

Clave 1: guardarlas junto a manzanas
Puede parecer curioso, pero funciona. Las manzanas liberan etileno, un gas natural que influye en la maduración de frutas y verduras. En el caso de las papas, este gas ayuda a retrasar la aparición de brotes, manteniéndolas firmes por más tiempo. Una buena práctica es colocar 2 o 3 manzanas junto a las papas dentro de una bolsa de papel. De esta forma, pueden conservarse en buen estado durante varias semanas, e incluso meses, si las condiciones son adecuadas.

Clave 2: almacenarlas en un lugar fresco y oscuro
El calor y la luz aceleran el deterioro de las papas. Por eso, lo ideal es guardarlas en un espacio fresco, seco y oscuro, como una despensa o alacena. Si bien algunas personas optan por refrigerarlas, lo más importante es evitar cambios bruscos de temperatura y la exposición directa a la luz, ya que esto puede afectar su textura y sabor.

Clave 3: evitar las bolsas plásticas
Las papas necesitan “respirar”. Guardarlas en bolsas plásticas favorece la acumulación de humedad, lo que acelera su descomposición. Lo mejor es trasladarlas a bolsas de tela, malla o papel, que permitan la circulación de aire y ayuden a mantenerlas en mejores condiciones por más tiempo.

Clave 4: no almacenarlas junto a cebollas
Aunque suelen guardarse juntas, no es recomendable. Las cebollas liberan gases y humedad que pueden acelerar el deterioro de las papas. Para prolongar su vida útil, lo ideal es mantener ambos alimentos separados, cada uno en su propio espacio y con buena ventilación.












