
La gastronomía de Camboya, también conocida como cocina jemer —en referencia al pueblo khmer, etnia predominante del país— tiene sus raíces en antiguas tradiciones de subsistencia del sudeste asiático. A lo largo de los siglos, recibió una marcada influencia de China e India, y hoy se mueve entre los matices aromáticos de la cocina vietnamita y tailandesa, aunque mantiene una identidad propia bien definida.

La tradición indica comer sentado en el suelo, en posición de loto, alrededor de un tapete donde se disponen los platos para compartir. En muchos hogares se utilizan las manos como forma habitual de comer. Generalmente, se realizan dos comidas principales al día: una a media mañana y otra temprano por la tarde, lo que refleja costumbres profundamente arraigadas.

La cocina camboyana es variada y rica en especias, hierbas frescas, curris y aderezos intensos. Predominan los sabores agrios y ácidos, logrados mediante fermentaciones y el uso de ingredientes locales. Entre sus platos más representativos destaca el Amok, un curry suave al vapor; el Lok Lak, carne salteada llena de sabor; el Prahok, pasta de pescado fermentado esencial en la cocina local; el Trey Ahng, pescado a la parrilla; y las ancas de rana, consideradas una delicia tradicional.

